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Autonomía política y económica latinoamericana

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El “Bolivarianismo” tiene el sentido interno de la real emancipación del pueblo venezolano, y otro sentido internacional, de fuerte integración latinoamericana.

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(8’15”/ 1.89 Mb) - El peso político y económico de Venezuela en el escenario internacional es un factor a ser analizado con la llegada del gobierno de Hugo Chávez. Principalmente por el hecho de la nación venezolana haber dado la largada en un proceso de trasformaciones políticas en América Latina, con elecciones de gobiernos progresistas en otros países.

Entre ellos, se considera el cambio en Brasil, con Luiz Inácio Lula da Silva – seguido por Dilma Roussef – en Argentina con Néstor y Cristina Kirchner a partir de 2003. Se tienen también Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, los mandatos de Tabaré Vázquez y Pepe Mujica en Uruguay, Daniel Ortega en Nicaragua y Fernando Lugo en Paraguay.

El sociólogo y profesor de la Universidad de Río de Janeiro Emir Sader cree que esos cambios son indicadores de una transformación en el período político de Latinoamérica. Él afirma que la región ha dejado de ser una zona de consenso neoliberal, pasando a una integración autónoma con relación a los EE. UU.

“Eso representó, inicialmente, el impedimento de un tratado del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), proyecto que los EE. UU. querrían imponer en el continente. Secundariamente, se presenta la posibilidad de, como alternativa, elaborar un proyecto de integración regional, es decir, fortalecer el Mercosur, crear la Unasur, el Banco del Sur y el Consejo Suramericano de Defensa.”

Un análisis semejante es compartido por el especialista en Relaciones Internacionales y profesor de la Universidad Cásper Líbero, Igor Fuser.

“Hasta entonces, todos los gobiernos de la región seguían una línea conocida como Consenso de Washington, con las políticas neoliberales impuestas por los EE. UU. y por los demás organismos internacionales. Políticas como privatizaciones y la reducción de gastos del Estado. Perjudicando, sobre todo, los sectores básicos como la salud, la educación, la infraestructura urbana y la vivienda.”

Teniendo como lema el concepto de “Bolivarianismo” en su gobierno, Chávez asumió los ideales del libertador Simón Bolívar, uno de los líderes de la independencia de las colonias españolas en el continente. Esa idea tiene dos principales significados: el sentido interno de la real emancipación del pueblo venezolano, y otro sentido internacional, de fuerte integración latinoamericana.

Según Igor Fuser, el gobierno de Chávez puso en práctica en la República Bolivariana de Venezuela una política coherente con su realidad política interna.

“La política interna de Venezuela es una política que invierte las prioridades del Estado. En lugar de priorizar los intereses de las elites, de los sectores más ricos de la sociedad, él privilegia el pueblo, los sectores más pobres, más carentes, las comunidades de barrio, los campesinos. En el escenario de la política externa, hay una alteración semejante.”

Escenario Favorable

La pérdida de poder de los EE. UU. sobre la economía mundial, con la ascensión de China en el sistema internacional, proporcionó un escenario favorable para los países Latinoamericanos. Así, esas naciones pasan a no depender de una única sociedad comercial, como explica Fuser.

“Hoy los intercambios comerciales con China poseen un papel muy importante para todos los otros países de Latinoamérica. China es un importante socio de Venezuela, con muchos proyectos de cooperación en el área petrolera y en otras más también. Rusia es también un país que posee buenas relaciones con Venezuela. Debido a la relación con Rusia, Venezuela no depende más de la tecnología militar de los EE. UU. Pero también depende de los países árabes y de Oriente Medio. El esfuerzo de Venezuela se caracteriza por la pluralidad de sus relaciones con todo el mundo y, primeramente, con Latinoamérica.”

El contexto económico de desarrollo a comienzos de la última década, con el crecimiento del valor de los recursos naturales y agrícolas para la exportación, hizo que muchos países de la región acumularan recursos financieros que pudieron ser invertidos en las políticas sociales. En el caso de Venezuela, que posee como principal producto el petróleo, el excedente económico posibilitó una inversión en proyectos de mejoría de las condiciones de vida en otros países. Es lo que observa el investigador de la Misión del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (Ipea) en Venezuela, Luiz Fernando Sanná Pinto.

“Una buena parte de los acuerdos del Alba y de la Petrocaribe – que es una importante estructura dentro de la propia Alba –, así como el acuerdo de Cooperación Energética de Caracas, prevén que lo que es economizado por parte de los países que forman parte del emprendimiento sea aplicado en determinados tipos de políticas públicas. Eso se aplica a la importación del petróleo venezolano. Eso acaba alterando totalmente la correlación de fuerzas que existe en estos países. Por eso, el debate sobre esas nuevas alianzas internacionales es absolutamente fundamental en la política local.”

Proyectos de Integración

Entre los proyectos de integración, se encuentra la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), creada en 2004, a partir de un acuerdo entre los gobiernos venezolano y cubano. Actualmente, el Alba está compuesta por Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Cuba, Antigua y Barbuda, San Vicente y Granadinas, y Dominica.

La propuesta es consolidar una plataforma de cooperación entre los países de Latinoamérica y Caribe, estableciendo algo más allá del sentido comercial, lo que la diferencia de los acuerdos regionales como el Mercado Común del Sur (Mercosur), como vaticina Sanná Pinto.

“El Alba es más  como un paraguas de varios acuerdos multilaterales y bilaterales de cooperación. En la concepción de esos acuerdos de cooperación existe una idea integracionalista. No tiene un sentido comercial, que en general la mayor parte de las instituciones relacionadas a eso o que tengan alguna relación con la idea de integración económica poseen.”

Hay también una moneda ficticia regional llamada Sucre, implementada en 2010, que compone un sistema de compensación del comercio multilateral en la región.

Eso generó un impacto de crecimiento comercial intrabloque, como ocurrió, por ejemplo, con los intercambios entre Venezuela y Ecuador, que aumentaron más de ocho veces, informa el investigador del Ipea. Él cree que hay también una búsqueda por la complementariedad económica.

Delante del cuadro de mayor integración, inclusive la comercial, que anuda al Mercosur, Emir Sader apunta que los países latinoamericanos fueron capaces de resistir más a los efectos de la crisis económica internacional.

“Nosotros pudimos resistir más a la crisis debido a que tenemos mercados regionales en proceso de integración. Dependemos menos de la demanda de países como los EE. UU. y de la economía europea.”

Además del Alba y del Mercosur, también existen la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), como importantes proyectos de integración regional.

Por Vivian Fernandes,

Junio de 2012.